Haz del sol tu amigo, No tu enemigo


  • Gracias al sol, nuestra piel puede activar la circulación en el cuerpo y favorecer la síntesis de la vitamina D3, que es la que nos ayuda a que absorbamos el calcio y el fósforo en nuestro organismo. De esta manera, reforzamos el sistema inmunológico, fortalecemos nuestros huesos y equilibramos el sistema nervioso, logrando mejorar nuestro estado de ánimo. Así que nada de escondernos del sol, simplemente hay que tomarlo sin excedernos y con la protección adecuada, para que sólo recibamos lo bueno del astro.

 
  • Exponerte al sol sin protección va dañando tu piel poco a poco. Este daño se puede reflejar inmediatamente o con el paso del tiempo, con lesiones como quemaduras, manchas, alergias y hasta en cáncer.
  • La sobreexposición sin protección a los rayos UVA y los UVB acelera el envejecimiento y deshidrata la piel. Además, el colágeno y la elastina, que son los encargados de dar firmeza y elasticidad, resultan afectados también.

 

  •  Los rayos UVA son los responsables de la pigmentación de la piel. Estos llegan durante todo el día, aún cuando esté nublado, con la misma intensidad. Son casi imperceptibles para nosotros, pero sus efectos son reales.
  • Los rayos UVB tienen mayor energía, aunque parte de ella es absorbida por la capa de ozono. Cuando su entrada es más directa pueden causar quemaduras, aumento del grosor cutáneo y hasta melanoma. 

 

Fuentes:

  1. Haz del sol tu amigo, no tu enemigo. Salud y Bienestar, (4), marzo 2015.